Los días de hacer alegaciones exageradas y sin fundamento sobre inversiones sostenibles están contados. La UE, con su nueva lista exhaustiva, tiene por objeto proporcionar a los inversores un marco claro para determinar si una inversión es sostenible o no. Evidentemente es una buena noticia para las instalaciones solares fotovoltaicas – sin embargo, existen algunas condiciones. (English version available)

Durante muchos años los inversores han estado a merced de sus asesores a la hora de hacer inversiones sostenibles.

La ausencia de criterios sobre inversiones sostenibles ampliamente reconocidos ha dificultado considerablemente la tarea de distinguir entre las inversiones sostenibles verdaderas y el «lavado verde» (greenwashing), señala Anders Marcus, director general (CEO) de Obton.

Los mayores inversores – normalmente fondos de pensiones u otros inversores institucionales – se han basado habitualmente en los Principios de Inversión Responsable (PRI) de Naciones Unidas para evaluar inversiones potenciales. Los inversores institucionales que suscriben estos principios se comprometen a incorporar los llamados criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus análisis de inversiones y en el proceso de decisión.

Hoy en día, las agencias de calificación de los criterios ESG son las que llevan a cabo la tarea de evaluar el rating de los ESG de una inversión. Aunque estas agencias cada vez son más profesionales, no tienen principios ampliamente reconocidos para sus evaluaciones y es conocido que las agencias aplican diferentes calificaciones a las mismas inversiones, indica Anders Marcus.

Sin embargo, la UE con su taxonomía está trabajando para mejorar esta área, creando un conjunto de principios universales con el fin de evaluar la sostenibilidad de una inversión. 

Una taxonomía para inversiones sostenibles

Como parte del Plan de Acción para la Sostenibilidad Fiscal de la Comisión Europea, la UE ha establecido un Grupo de Expertos Técnicos para desarrollar un enfoque taxonómico en relación con las actividades económicas sostenibles desde un punto de vista del medio ambiente. Este grupo presentó su primer borrador sobre la taxonomía en junio de 2019, el cual sentó las bases de una nueva legislación futura de la UE sobre taxonomía.

La taxonomía de la UE es un sistema de clasificación cuyo objetivo es separar el grano de la paja en lo que se refiere a la evaluación de inversiones sostenibles en diferentes sectores de la economía, añade Anders Marcus. Es una herramienta para reducir la brecha entre los objetivos de sostenibilidad internacionales como el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y la práctica en materia de inversión.

La UE se está tomando muy en serio empujar a los mercados financieros en una dirección más sostenible. Para alcanzar estos objetivos del clima y la energía, es necesario añadir un mínimo de 180.000 millones de euros más anualmente.  Por este motivo la taxonomía de la UE solo incluye proyectos que se ajusten a los objetivos de la UE de emisiones netas cero antes del 2050. Tiene el potencial de convertirse en la norma de oro de la financiación sostenible, afirma Anders Marcus. 

La energía solar (naturalmente) conforma la lista

La taxonomía de la UE ha establecido los criterios de diferentes sectores y los primeros sectores que se han incluido son la agricultura, la industria, la energía, el agua, los residuos, el transporte, las TIC y la construcción. Y se añadirán más sectores.

El conjunto de criterios distingue entre las actividades económicas que son por sí mismas bajas en carbono y las actividades que contribuyen a la descarbonización de las primeras.

En este sentido la energía solar fotovoltaica juega un papel central en la taxonomía de la UE. No solo como una manera de cambiar la producción de energía en una dirección más sostenible, sino que también es crucial a la hora hacer otros sectores más «verdes», apostilla Anders Marcus.

La industria manufacturera es un ejemplo excelente de esto. La industria manufacturera europea es el segundo mayor contribuyente de emisiones de CO2 y tiene un potencial significativo para poder reducir sus emisiones al hacerse compatible con los criterios de la UE de la adaptación al cambio climático.

Tanto las instalaciones de energía solar fotovoltaica como la fabricación de los componentes de los paneles solares fotovoltaicos se considerarán «inversiones sostenibles» bajo la taxonomía propuesta de la UE, dice Anders Marcus. Sin embargo, se aplican algunas condiciones a la producción de electricidad procedente de instalaciones solares fotovoltaicas para que sea elegible como una actividad que «No Causa un Daño Significativo», (DNSH) por sus siglas en inglés, a la adaptación al cambio climático y otros objetivos medioambientales (por ejemplo, agua, residuos, polución y protección de ecosistemas).

También cabe destacar los sectores que no están incluidos en la taxonomía. Son dignos de mención el transporte marítimo, la aviación y las plantas nucleares, que no están incluidos.

El transporte marítimo y la aviación son sin duda importantes en lo referente a las emisiones de gases con efecto invernadero, pero el grupo de expertos de la UE aún tiene que encontrar criterios sólidos para evaluar estas actividades con el fin de incluirlas en la lista, agrega.  En cuanto a la generación de energía nuclear, los expertos de la taxonomía todavía tienen que evaluar cómo afectaría al medio ambiente, por ejemplo, la gestión a largo plazo de los residuos radioactivos, aunque la energía nuclear pudiera en principio ser elegible como actividad mitigadora del cambio climático debido a las emisiones de gases de efecto invernadero casi nulas.

Incremento de los requisitos de eficiencia

Debido a que la taxonomía está diseñada para contribuir al logro de los objetivos de la UE para convertirse en un contribuyente de emisiones netas cero de CO2 antes de 2050, las exigencias irán en aumento.

Únicamente las instalaciones solares fotovoltaicas operando con emisiones en el ciclo de la vida inferiores a 100g CO2e/kWh serán elegibles desde el principio. Este umbral se irá reduciendo cada cinco años para garantizar que las emisiones bajen a 0g CO2 e/kWh antes de 2050, señala Anders Marcus.

Agrega que la taxonomía de la UE también requerirá la garantía del cumplimiento de los criterios de «No Causar un Daño Significativo», (DNSH) por sus siglas en inglés, para evitar el desarrollo de una instalación solar en áreas de conservación designadas o en áreas con ecosistemas importantes, o bien el uso de componentes en paneles fotovoltaicos que no hayan sido fabricados teniendo en cuenta medidas sostenibles, un hecho que requerirá taxonomía en toda la cadena de valor de la generación de electricidad con energía solar fotovoltaica. 

Familiarizándonos con la taxonomía de la UE

Por el momento, la taxonomía de la UE todavía es una propuesta de la Comisión Europea cuya regulación se prevé que sea adoptada por el Parlamento Europeo y el Consejo tan pronto como el grupo de expertos técnicos finalicen su evaluación antes de finales de 2019. El paso siguiente será implantar la taxonomía de la UE en las regulaciones de los Estados miembros y sobre todo que el sector financiero se familiarice con esta herramienta.

Esta taxonomía es la primera y más completa lista de su género en todo en el mundo y se aplicará a todos los actores económicos que etiqueten su cartera como sostenible desde el punto de vista medioambiental. Evidentemente los inversores tendrán que acostumbrarse y será interesante ver cómo en la práctica lo aplican a sus inversiones, apostilla Anders Marcus. Sin embargo, la clave para los inversores en energía solar es clara:

La taxonomía de la UE solamente aumentará la demanda de energía solar porque es un elemento clave en la transformación verde de muchos sectores, dice y añade: – Es aquí donde Obton quiere ser una parte activa en la transición ecológica, procurando la sostenibilidad de sus plantas solares fotovoltaicas y contribuyendo a la consecución de los objetivos de la UE para el 2050.

Visite el blog https://www.obton.com/en/news/ para leer más artículos sobre el mercado de las energías renovables (en inglés).