En los próximos meses en España se llevará a cabo la reforma de la estructura tarifaria de la factura eléctrica, que se espera que esté implementada para 2020.

Descarga el informe elaborado por UNEF sobre la definición de peajes y cargos en la factura

Evolución histórica

En nuestro país, el reparto entre los términos fijo y variable de la estructura tarifaria actual es consecuencia de sucesivas subidas del término de potencia que se produjeron entre 2012 y 2015 y que han producido una tarifa que envía una señal incorrecta al consumidor.

Figura 1. Evolución de los precios de los peajes de acceso de la tarifa doméstica (2.0A). Fuente: Órdenes ministeriales

Además, estas subidas crearon una situación de anomalía a nivel internacional: el peso de la parte fija de la factura en España (40%) es casi el doble que la media de los países que hemos analizado en nuestra comparativa internacional.

Estas subidas obedecían a dos objetivos:

  1. Objetivo recaudatorio, que trataba de aumentar los ingresos del sistema para disminuir el déficit de tarifa. A este respecto:
    1. Los ingresos obtenidos por término de potencia siguen la curva de Laffer, por lo que un aumento del mismo no maximiza necesariamente los ingresos para el sistema. Esto se debe a que la potencia contratada por los consumidores se muestra sensible a la señal de precios de los peajes.
    1. El caso del ejercicio de 2013 demuestra este principio: el término de potencia de la tarifa doméstica subió un +37% y se estimaba un incremento de recaudación de 885 millones de €. Sin embargo, al cerrar el ejercicio, el incremento de facturación por peajes se quedó en 148 millones de €, es decir, fue 737 millones de € inferior a las previsiones del Ministerio.
  2. Objetivo de política energética, es decir, frenar el desarrollo del autoconsumo.

Escenario actual

Actualmente nuestro país se encuentra en unas circunstancias completamente diferentes, ya que el autoconsumo se ha reconocido como uno de los pilares de la transición energética en la Directiva de Energías Renovables y en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

Además, es un elemento innovador que permite la creación de comunidades energéticas, la gestión inteligente de la demanda y la creación de ciudades inteligentes donde el ciudadano está en el centro del modelo energético.

En definitiva, las condiciones en las que se apoyaron las subidas del término de potencia producidas durante los años 2012 a 2015 ya no están vigentes.

Impacto de un término de potencia alto

Entendemos que la revisión de la metodología tarifaria, que se está realizando este año, debe considerar los elementos de política energética necesarios para la transición para que se incentive su implementación:

  1. Para que se implementen medidas de eficiencia energética, se requiere una fuerte señal de precios al consumo de energía.
    1. Un alto peso del término fijo reduce el ahorro económico que implica el ahorro energético.
    1. Con esta tarifa,  los consumidores en situación de pobreza energética destinan una mayor proporción de su factura a sufragar los costes del sistema y los esfuerzos que realicen para reducir su consumo todo lo posible no se traduce en un ahorro significativo en su factura.
    1. Además, si el consumidor no observa que su factura depende tanto del consumo, tiende a incrementarlo, aumentando la demanda máxima del sistema, que se alejaría del óptimo económico.
  • Un aumento de la parte fija de la factura desincentiva la instalación de autoconsumo
    • Aumentos en el término de potencia alargan los plazos de amortización de las instalaciones de autoconsumo.
    • Cuanto menor sea el término de potencia y mayor el de energía, mayores serán los ahorros económicos de la instalación y, por tanto, mayores probabilidades de implantación del autoconsumo.
  • La tarifa actual dificulta el desarrollo de la infraestructura de carga del vehículo eléctrico, creando una barrera de entrada a su introducción.
    • Una tarifa con un alto término de potencia no se adapta al perfil de uso de la red que realizan las estaciones de recarga del vehículo eléctrico.
    • Este tipo de instalaciones, consumen una gran cantidad de energía en periodos cortos de tiempo, por lo que requieren potencias contratadas elevadas, estando ociosas el resto del tiempo.
    • La estructura tarifaria actual desincentiva también la carga lenta en vivienda en determinados casos.

Conclusiones

La metodología de tarifas, que se está revisando este año, debe tener en cuenta los elementos principales de la política energética y los objetivos medioambientales del país.

Un alto término de potencia supone un freno a las políticas más innovadoras identificadas en el PNIEC como son el desarrollo del autoconsumo, la eficiencia energética y el vehículo eléctrico.

Por todo lo anterior, desde UNEF entendemos que como resultado de la revisión tarifaria debería reducirse el término de potencia y aumentar el de energía para que el reparto entre las partes fija y variable de la factura eléctrica se situase alrededor de 25%-75% respectivamente para un consumidor medio.

Se trataría simplemente de volver a una situación similar a la anterior a las subidas, en la que el peso de la parte fija de la factura se acercaría (aunque por encima) a la media de los países de nuestro entorno, deshaciendo la anomalía explicada anteriormente.

Figura 2. Peso de la parte fija en la factura (antes de impuestos) en diferentes países europeos para un consumidor doméstico y España en 2019 y 2013. Fuente: Elaboración propia UNEF