Cualquier país, a la hora de definir las políticas y las medidas a implementar en el camino de la transición energética, debe saber adoptar una visión a largo plazo basada en un exhaustivo análisis de su situación actual.

El caso de Alemania es muy interesante, al ser un país que ha apostado de manera decidida por las energías renovables y que se ha comprometido de manera firme con la transición energética.

El impacto de la notable penetración de las renovables en el mercado de generación alemán ha supuesto una reducción importante del precio de la electricidad.

Introducir dichas energías en la matriz eléctrica produce diferentes ventajas, entre las cuales cabe destacar una mayor independecia de los combustibles fósiles y las fluctuaciones de precio que estos puedan experimentar. Además, se pueden obtener contratos de venta de energía a largo plazo (PPAs) con precio fijo, lo que permite dar señales de precios más claras, y consecuentemente generar una situación atractiva para los inversores. Por último, los costes variables de operación de las tecnologías de energía renovable son menores que en una central convencional. Este conjunto de beneficios tiene un efecto final de estabilización sobre los precios de la energía que se comercia. Para que esto suceda, se requiere realizar una inversión importante en el sistema, que a largo plazo logrará reducir los costes del  mismo y obtener una energía más barata.

A medida que la tecnología avanza en su desarrollo, los incentivos a las renovables se reducen, dado que -éstas pueden competir en mismas condiciones de mercado que las energías convencionales. Esto es lo que está sucediendo en Alemania, donde se ha establecido una proyección de descenso de los incentivos a las renovables hasta lograr alcanzar la paridad de red[1]. No obstante, la energía fotovoltaica de grandes potencias, hoy en día, compite a un precio por debajo del carbón y del promedio total del mix energético.

Como se puede apreciar en la Figura 1, a las energías renovables les corresponden los menores precios de mercado: esto quiere decir que la producción con estas energías ya es competitiva en comparación con las tecnologías convencionales.

Figura 1: Precio de mercado diario de diferentes fuentes de energía en la primera mitad de 2015 en Alemania Fuente: (Fraunhofer ISE, 2015b)

Estos datos ponen de manifiesto que Alemania está llevando a cabo una transición energética adecuada y paulatina, planificada en el horizonte 2050[2], que se basa en un control de los precios de la energía para que tengan el menor efecto posible sobre el precio final que paga el consumidor.

Hoy en día existen sistemas de predicción y control que permiten que las renovables  participen en el mercado de ajuste brindando seguridad de suministro. La integración de estas tecnologías, junto con el desarrollo de un sistema de redes inteligentes (smart grids), permitirá el control de los sistemas en tiempo real, una mejor distribución de la energía y un ajuste de generación y demanda más exacto,  permitiendo el correcto funcionamiento del sistema.

[1] Agora Energiwende (2017). EEG-Rechner für Excel.

[2] La Transición Energética en Alemania (Energiewende), Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad (Mayo 2016).

 

Pablo Joaquín Bahna (Joaquin.bahna@hotmail.com.ar)
Departamento de Política Energética de UNEF